Para conseguir una bonita sonrisa debemos tener presente que en la boca conviven infinidad de bacterias, muchas de ellas beneficiosas para procesos como la digestión o la defensa contra otras bacterias enemigas. El problema surge cuando descuidamos nuestra higiene diaria y se van acumulando restos de alimentos y bacterias que acaban formando la placa bacteriana.
La placa, que es el depósito formado por bacterias y restos de alimentos que se acumula sobre los dientes, puede producir inflamación en las encías y si no se trata correctamente, puede extenderse a los tejidos que dan soporte al diente o periodonto. La perdida del diente es posible por culpa de las enfermedades de las encías.
Una encía sana es fácilmente identificable cuando presenta un color rosado coral, cuando no está inflamada, no es sensible al tacto y no sangra.
Las enfermedades periodontales pueden transmitirse de persona a persona a través del intercambio del cepillo dental, de cubiertos, de saliva… aunque la transmisión de las bacterias no significa necesariamente que el receptor vaya a padecer la enfermedad pero sí aumenta el riesgo.
¿QUÉ ES LA GINGIVITIS?
La inflamación e infección que destruye el tejido que sujeta nuestros dientes (incluidos las encías, los ligamentos periodontales y el hueso alveolar) provocadas por los depósitos de placa bacteriana.
La gingivitis no suele producir dolor, aunque las encías pueden estar rojas e inflamadas y sangrar fácilmente con el cepillado o al comer algún alimento. En estados avanzados este sangrado puede producirse de forma espontánea. También puede haber mal sabor de boca o mal aliento (halitosis). En las etapas avanzadas de las gingivitis, las encías retroceden y dejan al aire la raíz de los dientes, que pueden aflojarse y caer. Si no la controlamos puede evolucionar a una periodontitis pero si nos cuidamos podemos recuperar el estado natural de nuestra boca, es reversible.
¿QUÉ ES LA PERIODONTITIS?
La infección progresiva y pérdida del hueso alrededor del diente. Los primeros signos son similares a los de la gingivitis con la diferencia de que es irreversible (no recuperaremos el estado natural de nuestra boca). Si no se trata correctamente pueden ocurrir que se pierda hueso o encía, que los dientes se le muevan, le cueste trabajo masticar, le aparezcan bolsas de pus, mal sabor de boca o peor aliento.
LA PREVENCIÓN DE LA GINGIVITIS Y LA PERIODONTITIS
La placa bacteriana es la principal responsable de las enfermedades periodontales, por tanto su eliminación es la mejor manera de prevenirlas:
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